Y se terminan ya las famosas prácticas de la asignatura del distinguido señor Urbina, un docente que no deja indiferente absolutamente a nadie, ya nos lo decían los veteranos: “menudo personaje el Urbina, ya vereis como no os vais a aburrir en sus clases” sin duda, fue en lo único en lo que no nos mintieron. Para que no haya confusiones de que se intenta “hacerle la pelota” al profesor he de decir sinceramente que me alegro mucho de que se terminen ya estas prácticas, y no por nada, sino porque me parece que la lección ya está aprendida, y no hablo sólo de las lecciones académicas que vienen en el programa docente de este año para lengua española, sino que también de las lecciones del desarrollo de trabajos en las cuales hemos, o al menos en mi caso, he aprendido a buscarme la vida a la hora de intentar explicar lo mejor posible los temas que se deberían haber tratado en clase teórica, que por cierto, de clase teórica no tenían un pelo, ya que agrede el profesor tomaba las clases teóricas y las convertía en las más prácticas que se pueda imaginar en una clase de letras, ya que se servía de diferentes formatos audiovisuales e interactivos para darnos explicaciones completamente pragmáticas sobre temas que desconocíamos o que conocíamos más bien poco, todo acompañado con un sentido del humor variado, a veces un humor absurdo, a veces un humor negro, a veces un humor picante, pero siempre acoplado a lo que se explicaba, puede que esto haya confundido a gran parte de la clase alguna vez y haya dado pie a algún incidente disciplinario, pero eso es punto y aparte.
Volviendo a lo que al tema que nos interesa, en un principio me quedaba perdido con el sistema de enseñanza que seguía el profesor, ya que estaba igual aquel alumno o alumna, no recuerdo muy bien, que como anécdota nos contó el profesor en clase, que le había dicho que en la clase teórica se salía sin haber apuntado apenas nada porque no había mucho que apuntar o conceptos que aprender, hasta que en una tutoría lo comprendí, todo estaba absolutamente planeado astutamente, ya que la misión era enseñarnos a comunicar, a ser comunicadores mediante distintos medios, desde un principio la idea fue colmarnos de ejemplos, de situaciones reales, de ejemplos cotidianos aplicados sutilmente a lo que realmente era el temario haciendo que paradójicamente sea él quien realmente hiciera el trabajo práctico en clase de teoría y fuéramos los alumnos quienes hiciéramos el trabajo teórico de forma práctica, haciéndonos actuar de comunicadores, partiendo de la enseñanza recibida, de los ejemplos, de la información recibida, intentar explicar, comunicar, teóricamente los temas que se daban en el aula, como si fuésemos profesores que dan clases a distancia, con la libertad de elegir el formato que nos hubiese parecido más cómodo de utilizar.
En lo que respecta a las prácticas, otro factor por el que me alegro que este sea la última de todas, es que por una cosa o por otra que ahora no viene a cuento, me ha tocado hacerlas todas de forma individual cosa que se ha hecho muy pesado conforme han ido llegando una a una, sin duda la más difícil fue la primera práctica, “competencia lingüística, pragmática, comunicativa, coherencia y adecuación” siendo la primera, teniendo el problema a última hora de saber que tendré que hacer las practicas solo, suena a excusa pero os aseguro que no lo es, y sin tener un patrón claro sobre el cual apoyarme para hacer una práctica como esta hice lo que buenamente pude intentando aferrarme a lo visto en clase.
La práctica que en cierto modo me ha gustado más fue la segunda, no solo porque podía hacer un trabajo en el cual me encontraba a gusto ya que podía hacerlo sobre algo que conocía muy bien, como sobre mi cultura nativa oralmente hablando, de poder explicar las diferencias dialécticas de mi país comparadas con las de aquí, no solo por eso, sino porque me encontraba más seguro de como hacer el trabajo, ya tenía una idea como hacer una práctica gracias a las correcciones hechas por el profesor en la anterior práctica, respecto a las siguientes prácticas fueron también un poco pesadas, pero pesadas, como he dicho antes, de haberlas hecho yo solo, que por lo que el resto de los factores respecta estaba todo más o menos claro en la forma que tenía pensado trabajar.
En conclusión, si te paras a meditarlo y haces balance recordando todo lo que ha pasado en este primer cuatrimestre, me he dado cuenta de que esta asignatura ha dado más de lo que pensaba en un principio, pensando que sería una más que serviría como cultura general al alumnado, que aportaría lo mismo que asignaturas como historia contemporánea o similares, pero ni mucho menos (con mi absoluto respeto a la asignatura de Historia) ya que esta materia nos ayudará en un futuro a aquellos alumnos que en un futuro tal vez elijamos alguna optativa que tenga que ver con la comunicación y el periodismo, sin duda hemos obtenido una buena base gracias a las prácticas elaboradas en este primer año de universidad.
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