Empiezo a escribir en mi viejo y obsoleto blog, el cual sólo
utilicé en mi año estudiando en Burgos para la asignatura de Lengua cuya asignatura era impartida por un profesor muy majo que nos impuso como prueba final un examen de 24
horas (literal), solo espero que la vida le devuelva todo lo que ha repartido a
ese amable caballero. Volviendo al tema central, sinceramente, no sé ni porqué
me molesto en redactar algo que a lo mejor ni siquiera llegue a publicar, tranquilamente
podría escribir todo esto en una libreta y guardármelo para mí mismo, pero me
estoy pensando seriamente publicar esto (En unos momentos veré si soy capaz de
hacerlo o no) porque me parece que necesito la opinión, o mejor dicho, la
crítica de todo tipo de personas para saber qué tan mal se me da escribir,
todo esto esperando primero a que lo publique, segundo que alguien se digne a
empezar a leerlo y tercero, a que ese pobre insensato sea capaz de terminar de leer toda
la basura que voy a escribir. Para ello no solo necesito la opinión de las
personas de las que me rodeo de las que puedo afirmar con gran convicción de
que son gente buena, sino que también necesito la opinión de gente no tan buena
(llamándolas así muy sutilmente), así que es por eso que recurro a Internet. Es
cierto que también puedo encontrar a gente “no tan buena” en la vida real, pero
la ventaja que me ofrece Internet es que no tengo que lidiar con esa gente cara
a cara.
A parte de hacer esto a estas alturas (y de eso os daréis
cuenta vosotros solos, si es que esto llegara a publicarse) por el hecho de que
necesito practicar mucho el arte de la redacción. Se me ocurre otro motivo mientras
tecleo estas palabras a estas horas de la noche, y es que quiero que esto se convierta en un hábito, en una
vía de escape más, en momentos de reflexión, de introspección, de evasión de… no lo sé, de los malos pensamientos, las
divagaciones, las confusiones, las malas vibraciones, del aburrimiento… en fin,
ya sabéis, de ese cumulo de pequeñas cosas que no molan nada pero que nos
pudren un día tranquilamente perfecto, porque cuando se ejecuta ese pequeño movimiento empujado por el azar (o por algunos desgraciados que solo quieren ver sufrir a la gente) que
genera un efecto mariposa cuya consecuencia es esa… jodernos el día/semana/mes tenemos la obligación con nosotros mismos de recuperarnos a través de cualquier vía de escape, siempre y cuando sea sano y no nos haga daño a nosotros o a otras personas. Y sí, soy consciente de que transmito la impresión de ser un amargado, y la verdad es que quiero creer no lo soy. Amargado está un paralitico, amargado
está un padre que no puede ver a su hijo, un enfermo de cáncer… bueno, creo que
ya entendéis el concepto. Ellos sí que están jodidos, yo solo soy un quejica (a veces). A todo esto, ¿existe una razón por
cual escribo que no sea evadirme un poco de la vida? La respuesta es si, la
hay, mi admiración por guionistas, escritores y algunos poetas. Como buen
cinéfilo y seriéfilo, me gusta contemplar obras maestras, y aunque es cierto que
lo primordial de un film es la dirección, no hay que olvidar ni muchísimo menos
lo más básico de todo esto, que no es otra cosa que la historia que se cuenta,
los cerebros que han confeccionado grandes historias, entre ellos grandes
guionistas como Tarantino, Kubrick, los hermanos Coen, Aaron Sorkin, David
Shore, David Chase o el gran Vince Gilligan que han puesto a disposición de
grandes directores sus grandes escritos, o grandes escritores de novelas como
Isabel Allende, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, George R. R. Martin, Julia Navarro o
John Katzenbach por poner algún ejemplo. No escribo para intentar parecerme a alguno
de estos genios, eso es una utopía, sería más fácil verle la sombra al viento,
solo intentaría como última finalidad homenajearlos de algún modo citando
algunas de sus frases, ya sea de alguna película, de alguna serie de televisión
o de algún libro en particular, según proceda.
Carpe Diem.