sábado, 10 de octubre de 2015

Estoy empezando a escribir, por lo tanto, no esperéis mucho de mí.

Empiezo a escribir en mi viejo y obsoleto blog, el cual sólo utilicé en mi año estudiando en Burgos para la asignatura de Lengua cuya asignatura era impartida por un profesor muy majo que nos impuso como prueba final un examen de 24 horas (literal), solo espero que la vida le devuelva todo lo que ha repartido a ese amable caballero. Volviendo al tema central, sinceramente, no sé ni porqué me molesto en redactar algo que a lo mejor ni siquiera llegue a publicar, tranquilamente podría escribir todo esto en una libreta y guardármelo para mí mismo, pero me estoy pensando seriamente publicar esto (En unos momentos veré si soy capaz de hacerlo o no) porque me parece que necesito la opinión, o mejor dicho, la crítica de todo tipo de personas para saber qué tan mal se me da escribir, todo esto esperando primero a que lo publique, segundo que alguien se digne a empezar a leerlo y tercero, a que ese pobre insensato sea capaz de terminar de leer toda la basura que voy a escribir. Para ello no solo necesito la opinión de las personas de las que me rodeo de las que puedo afirmar con gran convicción de que son gente buena, sino que también necesito la opinión de gente no tan buena (llamándolas así muy sutilmente), así que es por eso que recurro a Internet. Es cierto que también puedo encontrar a gente “no tan buena” en la vida real, pero la ventaja que me ofrece Internet es que no tengo que lidiar con esa gente cara a cara.
A parte de hacer esto a estas alturas (y de eso os daréis cuenta vosotros solos, si es que esto llegara a publicarse) por el hecho de que necesito practicar mucho el arte de la redacción. Se me ocurre otro motivo mientras tecleo estas palabras a estas horas de la noche, y es que quiero que esto se convierta en un hábito, en una vía de escape más, en momentos de reflexión, de introspección, de evasión de…  no lo sé, de los malos pensamientos, las divagaciones, las confusiones, las malas vibraciones, del aburrimiento… en fin, ya sabéis, de ese cumulo de pequeñas cosas que no molan nada pero que nos pudren un día tranquilamente perfecto, porque cuando se ejecuta ese pequeño movimiento empujado por el azar (o por algunos desgraciados que solo quieren ver sufrir a la gente) que genera un efecto mariposa cuya consecuencia es esa… jodernos el día/semana/mes tenemos la obligación con nosotros mismos de recuperarnos a través de cualquier vía de escape, siempre y cuando sea sano y no nos haga daño a nosotros o a otras personas. Y sí, soy consciente de que transmito la impresión de ser un amargado, y la verdad es que quiero creer no lo soy. Amargado está un paralitico, amargado está un padre que no puede ver a su hijo, un enfermo de cáncer… bueno, creo que ya entendéis el concepto. Ellos sí que están jodidos, yo solo soy un quejica  (a veces). A todo esto, ¿existe una razón por cual escribo que no sea evadirme un poco de la vida? La respuesta es si, la hay, mi admiración por guionistas, escritores y algunos poetas. Como buen cinéfilo y seriéfilo, me gusta contemplar obras maestras, y aunque es cierto que lo primordial de un film es la dirección, no hay que olvidar ni muchísimo menos lo más básico de todo esto, que no es otra cosa que la historia que se cuenta, los cerebros que han confeccionado grandes historias, entre ellos grandes guionistas como Tarantino, Kubrick, los hermanos Coen, Aaron Sorkin, David Shore, David Chase o el gran Vince Gilligan que han puesto a disposición de grandes directores sus grandes escritos, o grandes escritores de novelas como Isabel Allende, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, George R. R. Martin, Julia Navarro o John Katzenbach por poner algún ejemplo. No escribo para intentar parecerme a alguno de estos genios, eso es una utopía, sería más fácil verle la sombra al viento, solo intentaría como última finalidad homenajearlos de algún modo citando algunas de sus frases, ya sea de alguna película, de alguna serie de televisión o de algún libro en particular, según proceda. 
De esta forma va terminando mi primera redacción, no sé si es muy extensa o muy corta, si es muy aburrida, muy jocosa o como diría un buen amigo: pretenciosa. A lo mejor ni siquiera entendéis a donde quiero llegar a parar, pero es lo que hay por ahora. Ya lo dice el titulo, no esperéis mucho de mi, de momento... que recién estoy empezando, y no pararé hasta mejorar, ya lo dice la frase que tengo anclada en mi cabeza: "Es difícil derrotar a alguien que nunca se da por vencido". Ya de paso y para terminar de una vez, os aconsejo humildemente a modo de agradecimiento anticipado por haber soportado la tortura de leer lo que sea que haya escrito, que seáis de esas personas que nunca se dan por vencidas, por vuestro propio bien y por el bien común.

Carpe Diem.